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22 ene 2014

FILOSOFIA DE JOSE MUJICA



Durante los últimos días se ha viralizado la entrevista que una conductora española le realizó a Pepe Mujica, el actual presidente uruguayo. La razón principal de la popularidad del video es que en sólo 26 minutos, a partir de la conversación establecida con la española, Mujica se las arregla para expresar sencilla y sabiamente su filosofía de vida, filosofía que, en gran medida, se ve reflejada en su acción
política.
A continuación, compartimos los que consideramos ser los highlights  de su discurso. Sorprende que, con actitud desenfadada y abierta (basta mirar la cantidad de ocasiones que abre sus dos brazos), Mujica exprese estas máximas y sobre todo, sorprende que las haga experiencia cotidiana en su país:
“Vivir mejor no es tener más, sino es ser más feliz [...] Para ser feliz no hay que tener más, hay que tener tiempo”
Cuestionado ante la sobriedad con la que vive sus días, Mujica explicó que, para él, la felicidad no reside en la acumulación de bienes, sino en la medida en que se tiene tiempo para ser libre. Aquél que se preocupa constantemente por sus posesiones, se niega la posibilidad del descanso. En nuestros días, un discurso que privilegie el tiempo sobre la acción constante, más bien, la “obligación” constante, es un discurso rebelde, que se manifiesta en contra las expectativas del ritmo de vida contemporáneo.

“En el fondo, ‘naide’ es más que ‘naide’, dicen los paisanos de mi tierra”
Escuchar en la boca de un presidente que nadie es más que nadie es, cuando menos, alentador, pues con base en esta máxima, la política pública no puede ser más que justa. Un campesino vale lo mismo que un empresario. Una mujer embarazada y desempleada vale lo mismo que un presidente.

“Lo que ofrece el Uruguay es seguridad, los políticos se comprometen con lo que hicieron sus pares anteriores”
Como casi ningún político latinoamericano, Mujica reconoce el trabajo de sus pares en el poder, sin atender a si éstos pertenecieron al partido que él abraza o si éstos fueron quienes lo encarcelaron en su juventud guerrillera. Se reconoce heredero de la congruencia política anterior y reconoce también, todo el tiempo, al pueblo uruguayo, que ha sabido tomar decisiones junto con sus políticos.

“Para construir cosas de cambios esenciales, se necesita construir herramientas colectivas [...], hay que construir sistemáticamente, con paciencia”
Al contrario del discurso político convencional, que postula que será durante la gobernación de tal o cual presidente cuando se lleven a cabo todas las reformas estructurales que significarán un “gran” cambio que se deberá agradecer al político en turno, Mujica explica, desde su visión de activista social, que los cambios no son producto de una sola persona, por más importante que parezca ser, y que tampoco son producto de un día, dos meses, un año de “negociación”, sino que son el resultado de la paciencia y el trabajo colectivo y sistemático.

“Hay que leer a Confucio”
Una de las características del pueblo uruguayo es que es culto. Los uruguayos leen, critican y analizan su entorno. Están abiertos a adquirir conocimiento de distintos sistemas de pensamiento. El ejemplo paradigmático lo encontramos en esta frase de Mujica, que conmina a leer a Confucio, el sabio pensador chino del siglo VI a. C., cuya filosofía de Estado se basó en cualidades humanas como la bondad, la tolerancia y el amor al próximo.

“Tenemos que aprender a incluir la diversidad que hay en este mundo”
A pesar del discurso “multiculturalista” que se ha puesto de moda, es evidente para Mujica que la diversidad no se ha incluido todavía como política de Estado. Esta frase la dijo cuando fue cuestionado por su controversial decisión de legalizar el aborto y, además, la aprovechó para recordarle a la conductora y a los escuchas, que Europa no es, necesariamente, el centro del mundo, sino una más de las civilizaciones que conviven dentro de él.

“Ninguna adicción, salvo la del amor, es recomendable”
Un presidente que predica el amor sobre todas las cosas es bastante inusual e inspirador. Con esta máxima, Mujica matizó su decisión de legalizar la marihuana.

“A mí me parece que hay que luchar por la paz en todos los rincones de la tierra, me parece que la guerra es un recurso prehistórico”
Además de ser consciente del grandísimo dolor y problema económico-social que representan las guerras para los habitantes del mundo, Mujica manifestó una actitud política solidaria con el también país sudamericano, Colombia, que desde hace años ha vivido en un clima particularmente violento, y agregó que no puede haber cosa más sagrada para los mandatarios latinoamericanos que contribuir a lograr la paz colombiana.

“En la vida hay que aprender a cargar con una mochila de dolor, pero no vivir mirando la mochila”
En uno de los momentos más emotivos de la entrevista, Mujica recuerda su vida y comparte una de las enseñanzas que ha podido extraer de ella: los dolores sufridos no deben olvidarse, pero tampoco deben ser removidos constantemente. Lo mismo aplica para la historia de un país: no se debe cerrar los ojos ante las malas decisiones que se hayan tomado en el pasado, sino que se deben recordar para no repetirse.

“Los únicos derrotados en el mundo son los que dejan de luchar y de soñar y de querer… y es la diferencia que tiene la vida humana, se le puede dar un contenido”
En ese mismo momento, Mujica explicó cómo no se dejó vencer por las torturas y frustraciones experimentadas, y explicó cómo los seres humanos no debemos olvidar nunca que nuestra vida debe estar fundamentada en nuestras decisiones, que le darán contenido, autonomía y felicidad. 

“Tenemos una demasiado pequeñez en nuestro natural egoísmo. Toda cosa viva lucha por su vida, pero agrandar el abrazo, nos multiplica”
Al contrario de lo que se vive en la mayoría de los países, en los que se promueve la autosuficiencia tecnológica, la competencia irracional y el deseo de éxito personal, Mujica postula acciones conjuntas y generosas, que reconocen la existencia solidaria y enriquecedora de los otros.

“Tán locos, tán locos… yo que premio de la paz ni premio de nada… si me dieran un premio de esos, sería un honor para el Uruguay, para los humildes del Uruguay y para poder arrimar unos pesos más pa’ hacer casitas pa’ las mujeres pobres [...] para eso serviría todo eso, pero la paz se lleva dentro”
Al ser interrogado por aquello que experimentaría si fuera galardonado con el premio Nobel de la Paz, Mujica respondió eso, con una actitud que demuestra que no está buscando el reconocimiento personal, sino que está volcado a gobernar para el grueso de la población uruguaya.

Hasta aquí los highlights. Sólo queda decir que la inspiración que este hombre produce no se queda en la simple admiración del individuo, sino que invita a reflexionar sobre nuestros gobernantes y sobre nuestras acciones cotidianas, pues unos se corresponden con otras, aunque no queramos verlo. También queda decir que la entrevista da para hacer un análisis mucho más pormenorizado y contextual, al que invitamos a hacer a nuestros lectores, si así lo desean, en los comentarios.

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