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8 abr 2014

ALAN GARCIA Y LA TREMENDA CORTE


Herbert Mujica Rojas
 http://www.voltairenet.org/article183179.html?var_mode=recalcul 
Un allegado cercanísimo al juez de Alan García, Hugo Velásquez Zavaleta, como me refirió el combativo penalista Guillermo Olivera Díaz, se ofreció a llevar cualquiera de sus recados por la simple razón que entre el auto-ofrecido intermediario y don Hugo, hay muchas historias comunes de horas pasadas en juicios y procesos. Al ser inquirido Olivera respondió: "dígale que lo voy a enjuiciar penalmente y que se atenga a las consecuencias".
Esta historia no es ficción.
El allegado protestó: "pero si es mi amigo" y Olivera respondió: "¿y eso qué tiene que ver con lo que ha hecho?
Vuelto a la carga, el intermediario interrogó: "¿qué le diría a Velásquez"? y Olivera con tajante definición expresó: "que anule sus nulidades contra la Megacomisión y no propicie la impunidad de Alan García". "Sí, que el juez anule su resolución que anuló", me narró el doctor Olivera que fue ¡rotundo! en eso.
La historia viene de atrás y supera un período vacacional, el de Hugo Velásquez Zavaleta en el mes de febrero y delataría las intentonas de Alan García Pérez por conseguir el favor de un tal Salazar, juez reemplazante durante el segundo mes del año, y a quien el ex mandatario insistía en visitar en su casa, donde fuere, con tal de conseguir el tan ansiado pasaporte robusto en nulidades. Aunque usted no lo crea, el magistrado se negó en redondo y a Alan y comitiva, incluido el inefable abogado rentado Wilbert Medina Bárcena, no les quedó otra cosa que esperar el retorno vacacional de Velásquez.
Recuérdese con precisión que el 27 de enero Alan García había solicitado las nulidades que no pudieron llegar en febrero gracias a la digna postura de un juez pero que en cambio sí arribaron en marzo gracias a la agilidad genuflexa de Hugo Velásquez Zavaleta y nadie sabe a cambio de qué o de cuánto porque por amor a la camiseta sí que no fue.
En buen castellano, la componenda, el conchabo, la mañosería, la trampa que escamotea a la ley, era propiciada por Alan García Pérez desde que aquilató que sus hazañas cuando presidente le llevaban -y aún está pendiente el asunto- al precipicio de la inhabilitación, primero; y segundo, al antejuicio parlamentario y, tercero, como acusado ante el Poder Judicial. Si en Perú hubiese lógica, su destino ineluctable sería la cárcel, espacio que ¡ni por casualidad! jamás ha pisado García Pérez, miedoso genético y dador de encargos a terceros o cuartos. Como en la película: ¡la mano que mece la cuna!
En efecto, el juez Hugo Velásquez Zavaleta, tiene ante sí un dilema que no es estrictamente jurídico, se trata de desandar lo andado y expedir la anulación de las nulidades que contra la Megacomisión dio hace pocos días. ¿Qué magnitud o volumen el del compromiso? Es un tema ignorado pero a nadie escapa que el asunto debe haber sido gordo, muy gordo.
El comunicado del alanismo "advirtiendo" contra la inhabilitación de su capitoste mayor, revela con crudeza el nivel de miseria a que ha llegado la panda que capitanea el destructor -Cotler dixit- Alan García Pérez. El alanismo no es más que una pobre opción electorera que bien puede ponerse al servicio de un patrón o del otro, huérfana de cualquier principio ideológico o doctrina o moral, esos dicen que la plata llega sola y la otra encíclica: "cómo es la mía", grafican bien esta ruina ética. Ya ni siquiera guardan las formas, todos saben que el asunto es riesgoso por la magnitud de los delitos, pero esa ínfima y muy mediocre gavilla no quiere perder la oportunidad de vivir fácil, del Estado, es decir de los contribuyentes, sin trabajar ni producir por la Nación.
No olvidemos que los prontuarios están bien guardados y que hay un sujeto que conoce bien los detalles y posee los documentos. ¡Que le pregunten a Rómulo León qué le pasó y dónde estuvo! El problema de los delincuentes es que nadie podría contratarlos salvo alguien de su tribu y nula moral.
No borraría de su hoja de vida el tremendo yerro que yugula su vida, presente y futura, del juez Hugo Velásquez Zavaleta, si anulara las nulidades contra la Megacomisión. Reza el dicho: lo hecho, hecho está, pero sí constituiría un atenuante que debería complementarse con la revelación de cómo, cuánto y quiénes fueron los presionantes que le llevaron al precipicio de su carrera. Acaso eso fuera tenido en cuenta en algún momento.
Hay un delincuente que hace vanagloria y ostentación descarada de sus riquezas. Posee casas de US$ 800 mil y nunca ha trabajado en su vida. La universidad de su propiedad le avala para sus préstamos en bancos y otro rector que gana 2 millones de soles mensuales, estaría sindicado como de reducidor de fondos, porque una parte de los mismos engrosaría la obesa cartera del patrón del mal.
Esperemos el decurso de las próximas horas que pueden ser cruciales. Acaso haya llegado la hora en la historia republicana de ver cómo un juez osa caminar por las alamedas transparentes de la verdad y contribuye a sepultar a un inmoral y ladronzuelo que ha sido dos veces presidente.
¡Sólo anulando "nulidades" decretadas, el juez Velásquez se autoabsolvería!

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