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9 nov 2014

LA JUSTICIA AL REVES


CORTESIA OJO
Por Víctor Ramírez
Director del diarjo Ojo - 
http://www.ojo.pe
Hasta ahora los congresistas no encuentran una mejor fórmula para hacer justicia a quienes abaten a sus atacantes en defensa propia. Los ciudadanos siguen indefensos ante la arremetida de los delincuentes que atacan a mansalva en calles, casas, vehículos, en mercados, carreteras, centros comerciales o hasta en mototaxis. Si el ciudadano atreve a defenderse es llevado a la comisaría como
un vulgar reo, mientras los delincuentes se matan de risa. El legislador está en deuda con el pueblo honesto y trabajador. Se tiene que encontrar una forma que permita al ciudadano, sin causarle tanta humillación, defenderse de los asesinos y sicarios que matan a sangre fría, ventaja y alevosía por robar una cartera, un celular, una joya o un par de zapatillas. El coronel PNP en retiro y alcalde electo de Trujillo, Elidio Espinoza, ha sido contundente al decir que “cuando muere un delincuente salen muchos defensores, pero cuando muere un ciudadano en defensa propia parece que muriera un perro”.
Hemos visto con indignación cómo el cambista Luis Alanocca Tunqui tuvo que defender a balazos su capital de trabajo que le fue arrebatado por tres pistoleros. A uno de ellos lo abatió para recuperar parte de lo robado. Alanocca de inmediato fue capturado por la policía y acusarlo de homicidio sin tener en cuenta que había actuado en defensa propia. Fue el congresista Renzo Reggiardo quien acudió en defensa del vendedor de dólares que, por tercera vez era asaltado. Por ello se vio obligado a comprar una pistola y sacar su licencia para defenderse. Reggiardo tuvo que ponerse fuerte en la DIRINCRI afirmando de que “hay que dar señales claras de que cuando el ciudadano se defiende, las autoridades y la justicia no pueden estar en contra”.

A diario se ven asaltos en las calles a peatones, choferes y pasajeros a bordo de vehículos. En cualquier momento son atacados por “marcas”, “cogoteros”, “bujieros” y “raqueteros” que como fieras se abalanzan contra sus víctimas desprotegidos, mientras que los malhechores atacan con armas de guerra, piedras, cuchillos, bujías o armas punzocortantes. Atacan con todo. Pero si alguien reacciona y se defiende con algún arma que lleva, tiene que pensar dos veces para usarla porque en caso de matar al ladrón automáticamente se convierte en asesino. Para demostrar que lo hizo en defensa propia primero tiene que ir a la cárcel, es sometido a humillantes interrogatorios y le arman un atestado para que sea el fiscal quien decida si lo acusa ante el juez cumpliendo lo que se llama el “debido proceso”. Todo un gasto, pérdida de tiempo, vía crucis y desgracia para el que se defendió y su familia. Mientras los delincuentes siguen haciendo de las suyas en complicidad con malas autoridades.
La ley tiene que ser más severa contra el atacante y más flexible con el que se defiende. Las redes mafiosas y organizaciones criminales disponen de estudios de abogados para que los defiendan, mientras que el humilde vecino que es atacado no tiene ni para el pasaje y menos para un defensor. Hay que ver la fiereza con que actúan los asaltantes y sus antecedentes. Si se trata de avezados y prontuariados, ya no habría nada que reclamar. Los derechos humanos son para quienes quieren vivir dentro del orden y la legalidad y no para los que viven al margen de la ley. A todas las mafias, bandas criminales, sicarios y asaltantes hay que combatirlos de raíz, caiga quien caiga. Y que nadie del gobierno se meta a interferir a la justicia como hasta ahora se viene haciendo con los Orellana y Martín Belaunde. Se está dando la percepción de que los delincuentes tienen más defensores que los ciudadanos que matan en defensa propia

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