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16 jul 2013

VIDA Y EXISTENCIA

VIDA Y EXISTENCIA
José Borrás Tortosa, discipulo de Felipe de Torres Del Solar.
Naturopata superioR Consejero Higuienista Dietetico Antroponomo Vitacultor

4.- MINERAL.
 Vivir y existir no son términos sinónimos, aunque puedan emplearse alguna vez como tales: todo
cuanto vive, existe, pero no todo cuanto existe, vive. Un mineral existe, pero no lo sabe; no se da cuenta de ello. Llamamos vida a cuanto está dotado de movimiento autónomo, no gobernado desde fuera, sobre todo si esta autonomía está organizada de modo jerárquico, esto es, cuenta con sistemas, aparatos, tejidos, órganos, células, orgánulos. No denominamos vivientes a las estructuras menos jerarquizadas o infinitamente pequeñas para nuestros animales medios sensoriales de percepción indirecta. En rigor no hay materia sin vida ya que también átomos y partículas subatómicas obedecen a un gobierno interior, central y no a una movilización ajena, externa. La diferencia fundamental entre ambos conceptos no debe ser absoluta, sino, más bien, relativa al grado de proximidad entre el polo del existir y el de vivir; el de la anodina existencia de un comienzo de evolución y el de la plenitud de vida del final material de evolución, antes de la ruptura de nivel, por superación, a una identidad incorpórea, angélica, espiritual.

5.- BIONTE.
Un vegetal, un animal y un hombre, existen y además, viven: Se dan cuenta de su ser individual o corporal y lo distinguen de los demás cuerpos o seres, en un grado mayor o menor de distinción y selectividad.

6.- INSTINTO CELULAR.
 Las células del vegetal, aunque en magnitud ínfima comparada con la del hombre, tienen mayor grado de consciencia (no confundir con “conciencia”), esto es, del darse cuenta de sus necesidades y satisfacciones, que los órganos vegetales que ellas integran y sirven a su especialización, y que el individuo o planta, o ejemplar (como prefiera nombrarse) integrado por la corporatividad de dichos órganos.

7.-INSTINTO METAZOO.
El individuo animal, por el contrario, tiene poder para distinguir entre su propio cuerpo y el de los demás, con todo el resto del medio circundante, con un nivel de consciencia más elevado que el de cualquiera de sus órganos o células (con la reserva de fisiología vegetativa de celenterados. En los celomados, el alma animal del ejemplar mantiene a nivel inferior, subconciente, polarmente opuesto, el ánima orgánica o visceral y las celulares.

8.- OPERACIÓN MARIPOSA.
 Las batallas de la vida en la tierra culminan con el éxito de la “Operación Mariposa”. Llamamos así al feliz resultado de la transformación del hombre-bestia en hombre espiritual; algo así como la transformación de la oruga en mariposa si consigue no quedar destruída en la fase indefensa y minusvalente de crisálida. Esto representa la dura y difícil prueba del tránsito desde el instinto decreciente hasta la intuición creciente. Si se libera de la bestialidad por el control del imperio de los deseos y la revisión de la falsa instrucción y educación recibidas en nombre de una civilización corrompida hasta el tuétano (como las precedentes que fenecieron), la persona humana, con alma racional, alcanza el más elevado nivel de consciencia (de darse cuenta, de sacar la cabeza a flote del pantano de la estupidez). Este es el objetivo óptimo de la Operación Mariposa en un ser dotado de cuerpo físico y sujeto a principio y fin.  Los griegos, tomando la imagen de más antiguas filosofías y religiones, dieron al alma el nombre de “psique”, es decir, “mariposa”.

9.- MACROCOSMOS Y MICROCOSMOS.
Vivir es, pues, un grado diverso de “darse cuenta” del mundo externo, del mundo interno (lo que pasa dentro del cuerpo y del alma) y de la relación entre ambos.

10.- CICLO DE LO ANIMADO CONTRA LO INANIMADO.
 La vida induce movimiento, y el movimiento educe vida. La vida existe por el movimiento; donde cesa el movimiento, cesa la vida. El movimiento está sujeto a ritmo de aumento y de disminución: este conserva la vida; para seguir viviendo hay que reducir la intensidad vital o detener determinado aspecto del movimiento. Esto es el reposo. El reposo es morir un poco para poder vivir luego mejor; es renunciar para poder luego hacer más eficaz la acción; morir, no del todo (“non omis moriar” no moriré del todo) para resucitar un poco después, como si se acabara de nacer, con vigor, descansado.

11.- VIVIFICACIÓN O REGENERACIÓN.
El movimiento ordenado y coordinado en lo ecuménico, favorece la superación de la vida. Libra de la condena física, que es la enfermedad; de lo moral, que es la desdicha; de la mental, que es la ceguera del embrutecimiento de los que se creen “listos” porque viven engañando a los demás.

12.- MORTIFICACIÓN O DEGENERACIÓN.
 Si la conducta regenerante lleva a un esplendor cuyo resultado es que la vida merezca la pena de ser vivida, la conducta opuesta, degenerante, conduce al misérrimo estado en que no se sigue “viviendo”, como se figura la víctima, sino que ya sólo es cuestión de ir muriendo poco a poco, en una pena de muerte precedida de tormento. El movimiento desordenado e incoordinado, propio del individuo egoísta, aumenta la degeneración del cuerpo, y esta acelera la degradación de la vida.



José Borrás Tortosa
Discipulo deFelipede Torres del Solar
Antroponomo, Vitacultor, Consejero Higienista Dietetico, Naturopata Superior

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