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13 ene 2014

CESAR VILCA Y LUIS ASTUQUILLCA DOS HEROES POLICIALES

ORIGINAL AQUI
El joven desertor senderista Róger Guevara, de 17 años, fue testigo de excepción de las últimas horas del policía César Vilca, quien resistió hasta el final a los terroristas y cuya muerte conmovió al país. Guevara también revela los secretos de la organización criminal del Vraem que lideran los hermanos Quispe Palomino.
Doris Aguirre. Huancayo.
Róger Guevara Vargas lo vio todo. "Camarada Róger", como lo llamaban en la agrupación senderista a la que perteneció durante los 17 años de su vida, fue testigo del asesinato del suboficial de la policía César Vilca Vega, uno de los efectivos que participaron en la "Operación Libertad"
para rescatar a un grupo de 36 trabajadores secuestrados por los senderistas en La Convención, Cusco.
Róger Guevara, o "camarada Róger", que desertó y huyó de la organización senderista recientemente, relató a La República pasajes desconocidos de cómo la columna de la que formaba parte, y que encabezaba Martín Quispe Palomino, "camarada Gabriel", emboscó a César Vilca y a su compañero el suboficial Luis Astuquillca Vásquez. Vilca sería asesinado por los senderistas el 15 de abril del 2012, en Alto Laguna, mientras que su colega Astuquillca logró evadir a los criminales, perdiéndose en la selva durante 17 días.  El 29 de abril fue rescatado por unos pobladores.
El 2 de mayo los restos de Vilca recién fueron ubicados por su propio padre. El asesinato remeció a todo el país por su crueldad.
HASTA EL ÚLTIMO DISPARO
Según "Róger", el suboficial Vilca no quiso rendirse nunca.
"Lo habíamos divisado desde lejos junto con su compañero Astuquillca. El 'camarada Gabriel' les gritó varias veces para que se rindieran. Quería tomarlos como prisioneros, pero se resistieron. Entonces se produjo un tiroteo. Al poco tiempo Astuquillca resultó herido en una pierna y se arrojó a una quebrada. A pocos metros encontramos su fusil AKM. 'Gabriel' ordenó que no lo siguiéramos. "¡Déjenlo, no va a llegar lejos porque está herido!', nos dijo.
 Astuquillca soportó una odisea de 17 días antes de librarse de los terroristas.
Róger Guevara Vargas, que ahora se encuentra con su familia y bajo la protección del Ejército, ha dado más detalles  de lo que aconteció entonces.
"Según nos dijo el 'camarada Gabriel' –siguió relatando–, le perdonó la vida a Astuquillca porque era un efectivo herido y además estaba desarmado. Estaba fuera de contienda. Un compañero le preguntó por qué no se aplicó lo mismo con el suboficial Vilca. 'Gabriel' explicó que era un combatiente que no se había rendido. Se parapetó y no dejó de disparar. Minutos después fue acorralado. 'Gabriel', esta vez más cerca, le insistió: '¡Ríndete! Te vamos a curar y luego te dejamos ir'. Pero el suboficial de la policía se resistió. '¡No me rindo, carajo! ¡Mátenme si pueden!', respondió varias veces. Estaba aferrado a su fusil AKM. Pero no pudo más. El policía tenía la pierna destrozada. Se le veía el hueso. Moviendo la cabeza, 'Gabriel' comentó: 'No lo podemos llevar, está muy herido'. Y ordenó ejecutarlo. El 'camarada Yuri' le disparó un tiro en la cabeza y se llevó su AKM".
SECUESTRADO
Róger Guevara Vargas nació en un campamento senderista en Vizcatán, Ayacucho. Su madre, María Vargas Figueroa, que había sido secuestrada a la edad de 14 años por los senderistas, lo tuvo como resultado de una relación forzada con un "mando" terrorista.
En 1998, durante una intervención militar, María Vargas fue liberada. Desde entonces no veía a su hijo. Solo tenía medio año de edad.
La experiencia de Róger Vargas, o "camarada Roger", ha sido brutal. Desde niño le enseñaron a manejar armas y a los que no pensaban como él, y también lo entrenaron para matar. A pesar de ser un adolescente, lo obligaban a  actuar como terrorista.
"Me levantaba a las cinco de la madrugada para traer agua del río –relata–. A la hora del desayuno nos servían caldo de maíz o frejoles. Ese mismo plato se repetía en el almuerzo y en la cena. Durante el tiempo que estuve  en el Vizcatán nunca probé carne ni pollo. Solo comíamos lo que se cosechaba en la chacra".
Con respecto al adoctrinamiento, recordó que iban a una 'escuela' donde el 'profesor' era el "camarada Lucho".
"Desde niño nos enseñaron a escribir y leer. No solo aprendíamos el marxismo-leninismo y el maoísmo sino también  Historia del Perú, Geografía, Matemáticas y otras materias. Todos los  niños iban a la escuela hasta el mediodía. Era una obligación", detalló.
Asegura también que no les daba propina, pese a que era consciente de que "trabajaba para el partido" (Sendero Luminoso).
"Luchábamos por la 'revolución peruana' sin recibir nada. Lo único que era mío era un buzo azul y un par de botas de plástico que nos daban. Nunca usé un pantalón, una zapatilla nueva. Ahora que soy libre puedo trabajar y comprarme lo que quiero. Yo no soy el único que ha escapado. Varios se han ido porque estaban cansados. Ya no querían vivir en el monte. Y porque ya no estábamos de acuerdo con los 'mandos'", reveló.
MEMORIAS DE GUERRA
Los niños son tratados como carne de cañón por Sendero. Según Róger, los mandamases terroristas disfrutan de los mejores vestidos, los mejores alimentos, los pasatiempos.
"Los mandos están aparte. Los mandos no comen lo mismo que nosotros. Ellos consumen arroz y carne. A veces cuando había una celebración de algún cumpleaños de los mandos, al 'camarada José' le gustaba tomar su cervecita. La cerveza cusqueña era su preferida. Ellos tienen su computadora y su propia televisión. Escriben mucho y siempre estaban al tanto de las noticias. 'José' (Víctor Quispe Palomino) y 'Raúl' (Jorge Quispe Palomino) son los responsables de dar directivas a los mandos medios. Ellos organizan todo en la base. La "camarada Olga" también es un mando importante. Ella está a cargo de las mujeres y los niños", dijo.
Sobre el "camarada Alipio" (Orlando Borda Casafranca) afirma que no paraba mucho en la base y realizaba acciones que le encomendaba "José". También cuenta que le tenían mucho miedo a "Alipio" porque decía: El que deserta es hombre muerto.
"En una oportunidad el 'camarada Juan' y cinco compañeros, entre ellos dos mujeres, planificaron escapar. Pero uno de ellos los delató ante 'Alipio'. Al poco rato, 'Alipio' mandó llamar a todos. Luego señaló uno por uno a los que querían desertar. Les gritó: "¡Carajo, así que ustedes quieren desertar! ¿Saben lo que significa desertar? Eso es estar contra el partido y la revolución. Eso se llama traición. ¡Y los traidores deben morir como perros! Al poco rato uno por uno fueron obligados a arrodillarse y fueron ejecutados con un tiro en la cabeza. De esa manera 'Alipio' nos dio una lección a todos: el que intenta huir, es hombre muerto. Por eso tenía miedo de escaparme", indicó.
El testimonio del adolescente Róger reveló que los dirigentes de la organización senderista enquistada en el Vraem mantienen bajo el temor a sus integrantes, y explica por qué algunos buscan a sus familiares y olvidar la pesadilla.
"Yo he participado en algunas acciones. En el 2010, 'Gabriel' ordenó un desplazamiento a Apurímac. En ese año se atacó una comisaría, no recuerdo el nombre, pero allí  murieron muchos policías y recuperamos armamento. En esa época tenía 14 años. A esa edad ya sabía disparar un  AKM, un fusil y una carabina. Todo esto lo aprendí en la base del Vizcatán", recordó.
Ahora, ya con los suyos, el ex "camarada Róger" quiere  recuperar la vida que le robaron una banda de criminales, y que él pudo recuperar.

Claves

Róger Guevara Vargas rindió su testimonio durante cinco horas en la Fiscalía de Familia de Huancayo. Fue tratado con sumo cuidado por las autoridades.
Según el examen psicológico al que fue sometido Róger, presenta rasgos introspectivos. Es tímido y receloso al comunicarse. Tiene miedo y es desconfiado con las personas que recién conoce.

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