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25 jul. 2015

LOS DE LA CANTUTA ERAN SENDERISTAS


Este es un valiente e histórico testimonio del profesor Wilfredo Risco Paico sobre su experiencia de estudiante de la Universidad “Enrique Guzmán y Valle” - La Cantuta, vivida entre los años 1985 - 1990 cuando Gisela Ortiz Perea, juntamente con los 9 estudiantes (entre ellos su hermano Luis) y el profesor Hugo Muñoz Sánchez, victimados más adelante en 1992 por el llamado grupo Colina, eran los encargados de controlar este claustro de estudios e imponer el control de Sendero Luminoso, mediante el terror.
De todos los testimonios publicados hasta la fecha en LA RAZÓN, este es el más completo porque
por primera vez un profesor cantuteño que vivió en carne propia, como estudiante, la prepotencia senderista en La Cantuta, identifica plenamente a Gisela Ortiz Perea, como activista de Sendero Luminoso, y de la misma manera a ocho de los 9 estudiantes y al profesor Hugo Muñoz Sánchez, como miembros de la organización terrorista, quienes abiertamente desfilaban por el campus universitario con banderas rojas con los símbolos de la hoz y el martillo y pancartas senderistas.
El profesor Risco en su testimonio no pretende justificar la horrorosa muerte aplicada a los estudiantes y el profesor Muñoz por parte del llamado grupo Colina, sino desmitificar y poner al descubierto las mentiras de las llamadas ONG de derechos humanos y del propio presidente de la sala penal de la Corte Suprema de Justicia, César San Martín Castro, que juzgó y condenó al ex presidente Alberto Fujimori, quienes los han presentado como inocentes ajenos al senderismo.
En realidad, según lo confirma el profesor Risco, no se trataba de inocentes, sino de un grupo comprometido con la violencia terrorista que por espacio de dos décadas hundió al país en el mismo infierno, que defendía abiertamente los aniquilamientos selectivos, los coches bomba, las emboscadas de policías, soldados y ronderos, y las muertes de miles de campesinos y pobladores que pagaron con sus vidas negarse a formar parte de los dictados del “Presidente Gonzalo”, Abimael Guzmán Reinoso.
La descripción que hace el profesor Risco de la ex activista senderista Gisela Ortiz Perez, ahora beneficiada con indemnizaciones millonarias, juntamente con los demás deudos, obliga a revisar los tratamientos que se le han concedido, porque ahora queda en claro que ella fue una más del grupo que puso en jaque a la sociedad peruana y debería responder por esos actos ante la ley y la justicia.
Risco recuerda, solo para tener un ejemplo, quién es Gisela Ortiz Perea, sus rabiosas expresiones frente a sus rivales cuando al término de una polémica no tenía argumentos para contestar, a los que les espetaba: “Miserable, revisionista, traidor, vas a morir como perro con un cartel en tu pecho y tu lengua afuera”.
Ella, así lo recuerda Risco, era la misma que desfilaba junto a los alumnos, entre ellos los nueve eliminados por el grupo Colina, en dos columnas, y coreaba en una sola voz: “Viva el Partido Comunista, marxista leninista, pensamiento Gonzalo” y por supuesto agitando banderas rojas con la hoz y el martillo.
Leamos seguidamente el testimonio del profesor Wilfredo Risco Paico.
Wilfredo Ruiz Paico
Soy el profesor de carrera, Wilfredo Risco Paico, DNI Nº 07147314, con 46 años de vida, y he vivido dos imborrables acontecimientos de la historia, el primero fue en 1981, cuando cumplí mi servicio militar obligatorio y fui defender a nuestra Patria invadida en el Cenepa por tropas ecuatorianas, de donde retorné después de 8 meses felizmente casi ileso en defensa de mi patria.
En 1985, ingresé a la UNE – La Cantuta, y residí en el internado del Pabellón “B” hasta el año 1990 en que terminé mis estudios, y puedo decir que conocí de cerca a por lo menos 8 de los estudiantes desaparecidos y también al profesor Hugo Muñoz Sánchez, ultimados el 18 de julio de 1992.
Era público que desde 1987, La Cantuta era la tierra de nadie. El comedor de estudiantes estaba gobernado por el “Comité de Lucha de Comensales”, su campus universitario era al anfiteatro del MAP (Movimiento de Artistas Populares) y Socorro Popular; donde ingresaban en dos filas, los artistas senderistas que venían de las universidades UNI, San Marcos, Callao, Huacho.
El comedor de estudiantes era el teatro de las disertaciones políticas a cargo de ideólogos, entre los que recuerdo los apellidos Grillo, Gargurevich (sic), que eran presentados cada 15 días por Gisela Ortiz Perea.
Diariamente era normal observar el ingreso al comedor de los militantes senderistas, marchando en dos filas disciplinadamente y coreando lemas, como “Viva el Partido Marxista Leninista, Maoísta, pensamiento Gonzalo”, aproximadamente a las 12.30 horas.
Entonces por haberlos visto ene veces puedo decir que conocí dentro de este numeroso grupo a los alumnos desaparecidos; aclarando que no comparto su forma cómo los desaparecieron; pero que eran indiscutibles seguidores de “Gonzalo”.

Eran senderistas 
Debo decirle al vocal supremo César San Martín Castro, el mismo que en su sentencia de condena al ex presidente Alberto Fujimori, que se equivoca al decir que los estudiantes ultimados en La Cantuta no eran seguidores del Presidente “Gonzalo”.
Todos los estudiantes lo eran, comenzando por Gisela Ortiz Perea; y los fallecidos Juan Gabriel Mariño “Karateka”, Bertila Lozano Torres “Betty”, Dora Oyague Fierro, Robert Teodoro Espinoza “El Ruso”, Marcelino Rosales Cárdenas “Manuelcha”, Felipe Flores Chipana, Luis Enrique Ortiz Perea “Kike”, Armando Amaro Cóndor “Chino”.
En el caso del estudiante Heráclides Pablo Meza, sus apellidos y nombre no viene a mi mente; probablemente corresponda a una promoción posterior cuando yo había egresado en 1990.
Con respecto al profesor Hugo Muñoz Sánchez, debo decir que era esposo de la profesora Nilda Atanacio, de la Facultad de Educación Inicial, quien enseñaba la asignatura de Literatura infantil y es una de las mujeres que aparece en el video de “Zorba El Griego” bailando con ‘Gonzalo’, a la que jamás han capturado y probablemente se encuentra vivita y coleando en Suecia.
El profesor Muñoz profesaba abiertamente la doctrina de ‘Gonzalo’, tanto en el comedor como en las discusiones políticas que tenía con sus colegas del PUM, PCP Unidad, Patria Roja, Vanguardia Revolucionaria y muchos lo escuchamos.
También estuvo a cargo de la Oficina de Bienestar ligada al Comedor de Estudiantes, donde daba las facilidades para que Gisela Ortiz Perea lleve una buena cantidad de víveres (arroz, menestras, aceite, etc.) a los penales de Canto Grande donde estaban recluidos los acusados de terrorismo.
Vengativos
Me da mucha pena cuando veo llorar a la mamá y a la hermana de la estudiante Dora Oyague Fierro y cuando la escucho decir que su hija era inocente. Es una madre que ignoraba lo que hacía su hija. Lo mismo se puede decir de la señora Raída Cóndor, me enaltece su lucha como madre, fue injusta la desaparición de su hijo; pero éste, como los restantes, ha caído defendiendo a los que volaban torres, derribaron puentes y mataban a sangre fría durante los aniquilamientos selectivos.
De lo que no existe duda alguna es que los deudos mencionados, junto con Gisela Ortiz Perea, se han beneficiado económicamente con la muerte de sus seres queridos y yo les pregunto ¿De qué viven ahora? ¿Dónde viven? ¿Quién les manda dinero del exterior, probablemente de Suecia?
Sé que por escribir estas verdades pueda ser objeto de alguna venganza. Pero no tengo temor. Como peruano que me enfrenté a las tropas invasoras ecuatorianas en 1981 y porque en La Cantuta polemicé académica y políticamente con los defensores de las ideas de Guzmán y Polay, no les temo, aunque en esos días por mi desafío me gané la voladura de la puerta de mi cuarto donde vivía en el pabellón “B” con un queso ruso, por no estar de acuerdo con ellos.
Ficha de Gisela
Gisela Ortiz Perea con su hermano Luis Enrique ingresaron a la UNE La Cantuta en 1986. Ella, a la Facultad de Humanidades y Artes, especialidad de Lengua y Literatura; y él a Educación Física. Estudió normalmente por lo menos los 4 primeros ciclos, es decir del 86 al 87, de allí en adelante sus estudios experimentaron interrupciones para dedicarse a la actividad política, de esto me consta y también a sus compañeros de carpeta, entre los que mencionaré con las iniciales de V.A.G; J.M; B.A, J.H, entre otros.
Ella era presidenta del Comité de Lucha de Comensales, dominada por los seguidores de “Gonzalo”, pertenecía al MAP (Movimiento de Artistas Populares), en donde se le veía tocando la zampoña en cada presentación, y también a “Socorro Popular”, organismos de fachada de Sendero Luminoso.
Es posible sostener que Gisela Ortiz jamás perdonará a los que derrotaron a sus camaradas, porque en esos años de terror muchos de sus camaradas murieron en los paros armados, entre los cuales uno con el que caminaba tomados de la mano y era el amor de su vida, conocido como “Yaconza”, un chinito, lacio, con bigote ralo, también miembro del Comité de Lucha de Comensales, del cual se decía que murió en un paro armado.
Ella jamás ha dicho nada de él ¿Por qué? ¿Por qué cayó en “combate” y ella era consciente de ello? ¿Acaso no estuvo ella en ese paro armado?
Frase favorita
Puedo recordar que cuando Gisela Ortiz polemizaba con gente del PUM, PCP- Unidad, Vanguardia Revolucionaria, Patria Roja y se sentía vencida por sus contrincantes, estas eran las palabras que salían de su boca: “Miserable, revisionista, traidor; vas a morir como perro con un cartel en tu pecho y tu lengua afuera” y cuando ella desfilaba junto con los alumnos la mayoría aquí mencionados y desaparecidos en dos columnas rumbo al comedor se le escuchaba decir; “¡Viva el Partido Comunista, marxista, leninista, pensamiento Gonzalo!” y por supuesto levantando sus banderitas rojas con la hoz y el martillo.
Gisela yo te pregunto: ¿Dónde trabajas? ¿Cuánto dinero has recibido de las ONG y del extranjero a costillas de la muerte de tu hermano? Ganas me dan de decirte todo esto frente a frente y si el destino me da la oportunidad de hacerlo, lo haré, aún con el peligro de mi vida; porque lo que más me indigna es que te hagas la víctima; jamás estaré de acuerdo cómo mataron a los que tú sabes que yo los conocí y ellos también; pero basta ya de mentir.
A los que no te conocieron en la Universidad podrás engañar; mas no a los que te hemos visto de cerca y hoy en día cuando nos hemos encontrado con los que te conocieron, me dicen: mira cómo miente la bravucona del comedor.

                                                                                                             

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